Por una claúsula secreta al Tratado del Pilar, Buenos Aires se comprometía a pasar armamento a los vencedores. Señala Mitre: "se había acordado secretamente por separado, para no inspirar alarma al Gobierno portugués, que se darían al ejército federal por remuneración de sus servicios e indemnización de gastos, por auxilios prestados por deponer a la facción realista - los directoriales - , la cantidad de 1.500 fusiles, otros tantos sables, 24 quintales de pólvora y 50 de plomo, cuya entrega total habían impedido los mencionados realistas, apoderándose violentamente del mando". Ramírez exige además: "se duplicase el número de armas y municiones acordado, y que además se le entregase un vestuario y una cantidad de dinero, todo a la mayor brevedad, pues no esperaba más para retirarse".
Comenta Vicente Fidel López: "Aumentóse el encono del vecindario cuando se conocieron las estipulaciones secretas del Convenio del Pilar, Sarratea había hecho entregar a Ramírez 1.500 fusiles, igual número de sables, trabucos de bronce, lanzas y municiones con los correajes respectivos. El parque había quedado limpio, según se decía, y la ciudad estaba ya indefensa en las garras de sus feroces enemigos. A don José Miguel Carrera se le auxiliaba con 700 fusiles y con todos los chilenos capaces de servir que pudiese hallar en Buenos Aires, ya fuesen ocupados en trabajo a jornal, ya en los cuerpos armados, para que marchase a Cuyo y formarse allí una división para invadir a Chile y derrocar a O'Higgins".
Fuente:
http://www.presidentederqui.com.ar/pilar/ver_tema.php3?id=155
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